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lunes, 10 de octubre de 2011

El Senado, sus momias y la retirada de oro

Francisco de la Torre, alcalde de Málaga
Estoy anonadado con la polémica que ha suscitado la posibilidad de que el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, vaya en las próximas elecciones como senador. Pasaría entonces a tener dos cargos de gran responsabilidad. La alcaldía de la capital de la Costa del Sol y luego sus cosillas en el Senado.

El debate está en el ambiente, tanto es así, que el propio De la Torre ha tenido que justificarse ya que siempre ha sido un defensor de lo que dicta el sentido común (al menos en este caso): Una persona, un cargo. 

Inmediatamente desde el PP cierran filas y su presidente provincial, Elías Bendodo, admite en una entrevista al Diario SUR que "es una buena opción que vaya al senado. Tiene todos los títulos, méritos y experiencia para ser senador. Ahora bien, ser alcalde y senador o diputado debe ser la excepción y no la regla. No veo con malos ojos que se haga esta excepción con el alcalde de Málaga".

Mientras tanto desde el PSOE le dan cera. Por un lado la delegada de la Junta de Andalucía, Remedios Martel, y por el otro la portavoz del grupo socialista en el consistorio, María Gámez. 'Grosso modo' dicen que es una "incongruencia" tener los dos cargos porque desatendería las necesidades de los malagueños y que el alcalde está preparando su jubilación (no me extrañaría, los años pasan para todos).

Y ahora viene mi asombro que no tiene que ver con esta polémica en Málaga sino con la ausencia de la misma en Melilla. Allí tenemos desde el 9 de marzo de 2008 a Juan José Imbroda en el Senado. Y es que él es alcalde-presidente de la Ciudad Autónoma y senador. No veo que nadie tenga ningún problema con esto. No lo veo en columnas de opinión, no veo a los partidos políticos diciendo esta boca es mía, ni lo oigo en tertulias de radio. Nadie piensa que pueda desatender alguno de sus puestos, como nadie piensa que es de locos  estar 3 horas en una cola para comprar unas entradas de un concierto, a las 9 de la mañana, en vez de trabajar.

Juan José Imbroda, presidente-alcalde de Melilla
Es curioso ¿Qué pasaría si yo tuviera dos trabajos e hiciera en uno de ellos las labores del otro? o ¿Qué pasaría si estuviera en el horario laboral de mi primer trabajo currando en el otro? Pues que me lanzarían a la puta calle. Esto me pasaría a mí y a cualquiera de los mortales, pero a la casta política no ¿Por qué? Bueno pues porque no hay datos públicos sobre el absentismo laboral de los políticos en España. No sabemos lo que hacen.

De todas formas ya sabemos que el Senado es uno de los retiros de oro de los políticos. Por lo tanto es normal que Imbroda, que siempre admite lleno de orgullo que cobra de la cámara alta y no de las arcas locales, y De la Torre, quieran terminar sus días políticos tan ricamente. Es normal. Tengo entendido que tienen una pensión vitalicia genial y que la pasta que se llevan a fin de mes no está nada mal. Vamos a redondear: 

Un senador cobra al mes unos 2.800 euros de sueldo base (recortes incluidos, antes pasaban de los 3.000 euros) + 250 euros para transporte en Madrid + 850 euros de gastos varios (si resides en Madrid) o 1.800 si vienes de fuera + 120 euros (día) en dietas y complementos a parte. Entre los maravillosos complementos  pues tienes el de portavoz de grupo parlamentario 2.600 euros o portavoz adjunto 2.100 euros. Si eres presidente de mesa el premio asciende a  3.100 euros. Que eres un cachondo, te tratan bien en el partido y eres  presidente de comisión, pues te dan 1.400 euros y si eres ya portavoz 1.100 euros.

En resumidas cuentas. Un senador 'raso' que venga de fuera de Madrid se embolsa los 5.000 euros al mes con facilidad tirando muy por lo bajo. Luego con haber estado sólo 7 añitos sentado en el sillón (Imbroda está a ello) tiene derecho a cobrar el 80% de la pensión. Si llegan a 12 años en la poltrona y tienen 60 años cumplidos ¡PREMIO! Se llevan el 100% mientras se quitan las pelotillas del sobaco. El resto de mortales no pertenecientes a la casta tendremos que estar como mínimo 15 años para que nos den un mísero 50% de nuestro sueldo y la friolera de 17 años para recibir un ridículo 56%

Amigos, yo también quiero ser senador ¡Es un chollo!



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