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lunes, 9 de enero de 2012

¿Escribir con tinta del Rey?

El diario Público se va a pique. Lo estamos viendo desde hace ya meses. El director del periódico explicó hace unos días las razones de la editora para verse obligado a hacer un ERE. La principal causa ha sido la merma de los ingresos por publicidad en los últimos años. 

Independientemente de la línea editorial, que puede ser más o menos discutible, me llama la atención que sólo un 7,5% de sus ingresos publicitarios llegan de las arcas públicas. Y yo me pregunto: 

¿Qué periódicos pueden presumir de ese dato? ¿Cuántos diarios melillenses pueden hacerlo? ¿Qué implica tener más publicidad institucional? ¿Por qué cuando las cosas van bien no se premia a los periodistas, pero sí se les castiga cuando van mal? ¿Por qué no existe una ley que regule el sistema de financiación de los medios de comunicación para garantizar su independencia? –tiene mandanga que  nuestros políticos debatan eliminar la publicidad institucional a los que anuncien prostitución y sexo, y no se preocupen por esto, ¿por qué será?–. ¿Por qué no se legisla para evitar el oligopolio en el sector –no hay más que ver las últimas fusiones de cadenas de televisión que reducen el pluralismo a un ritmo frenético, o la concentración de medios que controla un solo empresario en Melilla–.  ¿Qué parte de culpa deben asumir las empresas de comunicación en esta crisis? ¿Han sabido adaptarse a las nuevas tecnologías? ¿Qué deben hacer los periodistas para conservar su puesto, trabajar como putas?

1 comentario:

  1. A Los politicos les interesa mucho la opinion publicada, radiada o emitida, como medio para influir en la opinion publica, en la percepcion de los ciudadanos. Si a esto le unimos la facilidad con la que pueden hacer cumplir sus voluntades, aun a riesgo de incumplir las Leyes, llegamos a los despropositos que llegamos, y podemos observar como la funcion de los medios de vigilar al poder se convierte en la de complices a sueldo, aunque las ganancias no llegan finalmente a los periodistas, sino que se la quedan los propietarios de los medios.

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