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sábado, 24 de marzo de 2012

El banquete de la victoria


"No me fío de nadie que no beba, el mundo entero lleva tres copas de retraso", decía el gran Humphrey Bogart. En Melilla, son muchos los dirigentes que, junto a sus acólitos, están empeñados en convertirse en amigos íntimos de la estrella del celuloide. Puede que estén 'tocados del ala'. No se enteran de que ya está muerto, no puede ser amigo de nadie.

Y es que entre las 'tontunas' humanas, la megalomanía no es una psicopatología de hace dos días. En la antigüedad, hemos tenido emperadores, monarcas y dictadores que son perfectos ejemplos del megalomaníaco típico que los dirigentes actuales tienden a imitar. Quizás, el más representativo de ellos fue Assurnasirpal II de Asiría, en torno al 870 a.C. 


El bueno de Assurnasirpal II decidió un día que era una genial idea montar un buen jolgorio. Había que arrasar con un suntuoso banquete. El motivo podía ser la coronación del rey, la visita de un ministro de la nación o la celebración de un torneo de golf, pero no. En este caso conmemoraba la fundación de su nueva capital en Nimrud.

Relieve representativo del banquete de Assurnasirpal II.
La fiesta se prolongó durante 10 días. Los informes históricos recogen que asistieron a los festejos 69.600 personas de todo el imperio y el extranjero. Fue brutal y había de todo. De comer sirvieron en total 1.000 reses cebadas, 1.000 terneros, 10.000 ovejas, 15.000 corderos, 1.000 corderitos lechales, 500 gacelas, 1.000 patos, 1.000 gansos, 20.000 palomas, 12.000 avecillas de otras clases, 10.000 peces, 10.000 jerbos  y 10.000 huevos. 

En 'bebercio'  tampoco repararon en gastos. Relegando un poco la tradición mesopotámica de beber sólo cerveza, Assurnasirpal II apostó por el vino, una cara bebida extranjera que había que exportar de tierras lejanas y reservada para los dioses. Los invitados, poco menos que fliparon. 10.000 pellejos de vino (un montón, vaya) hicieron las delicias de los presentes, aunque los más 'jeviatas' pudieron consumir también 10.000 jarras de cerveza.

Al parecer, Assurnasirpal II era un genio de la economía y consiguió montar todo el ágape por un precio irrisorio. Al cambio en moneda actual fueron sólo 17.850 euros de nada. ¡Toda una ganga!

Aunque parezca mentira, tenemos fotografías del acontecimiento en formato RAW y con 50 megapíxeles. No imaginas lo avanzados que estaban estos asirios... 
1.000 reses cebadas de los confines del imperio.
Los esclavos muestran al rey los abundantes y caros manjares.
Los 69.600 invitados abarrotan el Palacio Real de Assurnasirpal II

Algunos esclavos aprovechan para comer lejos del látigo. Otros,
siguen sirviendo a las dipsomaníacas masas.

2 comentarios:

  1. Oráculo de Delfos24 de marzo de 2012, 22:15

    Un tema a tratar, el del culto a la personalidad, que tuvo su máxima ejemplificación en el camarada Stalin. ¿Te has fijado la cantidad de asociaciones que ofrecen al Omnímodo su primera medalla de oro o lo nombran socio de honor o presidente honorífico. Ya lo dijo Tiberio: "Ningún elgogio resulta ridíuclo para el soberano".

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