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jueves, 27 de octubre de 2016

Tosca describe la “actividad criminal” de las empresas de ‘Los Moreno’

  • La pieza separada número tres de la operación Tosca, una investigación judicial sobre el amaño de concursos públicos en la Ciudad Autónoma de Melilla, detalla el “modus operandi” que utilizaban ‘Los Moreno’ (Hijos de Moreno S.A.) para cometer supuestas irregularidades en los procesos de contratación pública.
  • La instrucción judicial investiga presuntos delitos de prevaricación, fraude, cohecho, malversación y falsedad documental

La instrucción de la operación Tosca, la mayor investigación anticorrupción de Melilla, sigue su curso aunque los medios de comunicación de la ciudad no lo cuenten. El pasado mes de julio, el Juzgado de Instrucción número cuatro levantó el secreto de sumario de la pieza número tres de la investigación. Una parte del sumario que arrancó en febrero de 2015 tras la detención de 14 personas entre políticos, funcionarios y empresarios.

Aunque la trama principal de Tosca ya daba algunas pinceladas sobre los supuestos amaños de contratos públicos propiciados por el clan familiar de ‘Los Moreno’, la pieza número tres dedicada a ellos avanza y añade más supuestas irregularidades.

Los métodos para burlar la ley


La Guardia Civil ha obtenido “pruebas” e “indicios” de los métodos que describen la “actividad criminal” del grupo societario con la Ciudad Autónoma de Melilla. El primer sistema, un clásico ya descrito en otras piezas de Tosca, es el supuesto concierto con cargos públicos para garantizar que las empresas ganaran los concursos públicos.

En el caso del concurso para la adjudicación del ‘Proyecto de sistema de seguridad vial e información de tráfico de la CAM’ del año 2005, la Guardia Civil sostiene que Hijos de Moreno S.A. (HIMOSA) , en colaboración con la empresa Telvent, elaboró los pliegos del propio concurso resultando adjudicatarios del contrato por valor de 500.000 euros.

Otro de los métodos para viciar los concursos, según el sumario, consistía en impulsar la “concurrencia ficticia” de otras empresas para, de esa manera, tener más posibilidades de ganar el concurso. Lo hicieron, según la instrucción, en el concurso para la ‘Implantación del sistema de gestión de flotas y automatización de denuncias’ destinado a la Policía Local.

Pese a las maniobras, finalmente no lograron la adjudicación en esta ocasión. Un hecho que, según la Guardia Civil, “no es óbice para poder apreciar un claro concierto de las empresas para desvirtuar el proceso de contratación”. Algo que los correos electrónicos entre responsables de Himosa y Telvent probarían.

El supuesto uso fraudulento de la contratación menor, otro clásico de Tosca, también está presente en esta pieza centrada en ‘Los Moreno’.

La investigación, que analiza estos y otros muchos contratos entre el grupo empresarial de ‘Los Moreno’ y la Ciudad Autónoma, considera que se han podido cometer delitos de prevaricación, fraude, cohecho, malversación y falsedad documental.

Las dificultades de la Guardia Civil

Resultan llamativas las numerosas peticiones de la Guardia Civil al juzgado para mantener el secreto de sumario de las actuaciones. Mientras los cargos públicos de la Ciudad Autónoma pedían el levantamiento del secreto, desde el Instituto Armado solicitaban tiempo para seguir investigando, ya que estaban saturados con las pesquisas de otra de las piezas separadas: la que afecta al viceconsejero de Festejos, Francisco Díaz, y a cargos públicos por aceptar regalos a cambio del supuesto amaño de concursos y adjudicaciones.

Así empezó Tosca

Tosca partió de un caso de tráfico de drogas y blanqueo de capitales: la operación Abyla. A raíz de la investigación, la Guardia Civil detectó irregularidades en la gestoría que llevaba las cuentas de la empresa Reformas y Construcciones El Porvenir S.L., una sociedad que únicamente realizaba trabajos para la Ciudad Autónoma de Melilla.

Los investigadores empezaron a tirar del hilo. En octubre de 2012, la Policía Judicial de Melilla bautizaba la investigación: operación Ópera. En septiembre de 2013, saltaba a la opinión pública con la entrada de decenas de agentes en la Consejería de Medio Ambiente, deteniendo a su titular e imputando a varios miembros del Ejecutivo local y funcionarios.

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, aseguró entonces que el registro de la Guardia Civil era una cosa sin importancia, un “tabardillo” que se había montado por “ayudar” a “empresarios de medio pelo” que no pagan a Hacienda. Cuando la investigación fue elevada a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, debido a su complejidad, los nuevos agentes la rebautizaron como operación Tosca.


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